Witness, un colectivo fotográfico que une a fotógrafos de distintas partes del mundo, tiene como propósito principal capturar realidades sociales, conectar culturas y, sobre todo, relatar historias visuales que reflejen su tiempo.
A lo largo de los años, Witness ha organizado numerosos talleres, incluidos tres en Cuba, en los que los participantes tienen la oportunidad de explorar la sociedad cubana en profundidad. Alejándose de los clichés, los fotógrafos logran plasmar historias auténticas a través de su lente, documentando la vida cotidiana de una manera que va más allá de la imagen superficial. Esta edición fue particularmente especial, pues tanto fotógrafos locales como internacionales trabajaron juntos para documentar momentos únicos como las procesiones de la Virgen de Regla y la Virgen de la Caridad del Cobre, colaborando para captar la esencia espiritual y cultural de La Habana Vieja. Estos eventos fueron conmovedores y reflejaron el poder de la fotografía como medio para contar historias que trascienden fronteras.
El taller no solo se caracteriza por su enfoque colaborativo, sino también por su compromiso con el talento emergente. Cada año, Witness otorga diez becas a fotógrafos cubanos en desarrollo, ofreciéndoles la oportunidad de perfeccionar sus habilidades y relatar sus propias historias visuales. Este apoyo no solo fortalece el talento local, sino que también enriquece la representación genuina de la vida en Cuba. La participación de fotógrafos internacionales y figuras reconocidas, como en esta ocasión de Sanne Derks, fotógrafa documental, añade una perspectiva global a estas narrativas visuales.
Durante nuestra estancia, asistimos a la exposición de la segunda edición del taller, donde se exhibieron poderosas fotografías que capturan la esencia de Cuba desde una mirada honesta. El compromiso de Witness con la autenticidad cultural y su apoyo a los fotógrafos locales se refleja claramente en cada una de estas imágenes. Las historias contadas a través de las fotos no solo muestran realidades, sino que también generan un espacio de reflexión y admiración entre quienes las observan. Este tipo de exposiciones no solo marcan el cierre del taller, sino que sirven como plataformas para que los fotógrafos compartan su trabajo y continúen relatando nuevas historias a través de sus imágenes.
A lo largo del taller, pudimos apreciar de cerca la dedicación de los fundadores. Rikky Azarcoya y Alain Pantaleon, compartieron generosamente sus conocimientos con los participantes y Raúl Cañibano, conocido por su enfoque en la vida cotidiana cubana, reafirmó su posición como uno de los fotógrafos más importantes de la isla. El ambiente que se genera en el taller permite que las historias visuales cobren vida, y la sinergia entre los fundadores y los fotógrafos participantes crea un entorno de camaradería y colaboración que enriquece el proceso creativo.
Para nosotros, en Cultura Latina, esta experiencia no solo nos permitió profundizar en la fotografía documental, sino también apreciar el poder de la fotografía para relatar historias humanas que conectan a personas y culturas. Witness es un espacio para aprender y sobre todo un lugar donde las imágenes cuentan historias que nos unen a todos, recordándonos que la fotografía es un lenguaje universal que trasciende barreras.
A continuación, les compartimos nuestra entrevista con los fundadores de Witness, donde profundizan en su misión de capturar y contar historias visuales que trascienden fronteras.
Entrevista
¿Qué os inspiró a crear Witness Visual Storytellers y cuál consideráis que es la misión principal del taller?
Rikky: Witness nace de una de las necesidades básicas del ser humano; la primera es la amistad, y la segunda es la fotografía. Si bien la amistad es una necesidad básica en cualquier ciudadano del mundo, hoy en día me atrevería a decir que para todo ser humano que tenga acceso a un teléfono inteligente el tomar fotografías también se ha convertido en una actividad y necesidad básica. Creo que cuando los cuatro nos reunimos nos dábamos cuenta la buena camaradería que había, y cuando tomábamos fotos juntos era aún mejor, fue ahí cuando nos preguntamos: ¿y si hacemos esto con alumnos? podría ser muy divertido y al mismo tiempo podríamos aportar algo a la preparación de ellos. Fue así que inició todo, sin olvidar que Raúl y Alain le dieron al proyecto una misión muy enfocada a apoyar a través de becas a alumnos especialmente en Cuba.
Erika: Witness para mí nace de una manera muy orgánica. Creo que todos compartimos la misma mentalidad del amor por la fotografía, el valor del aprendizaje, la comunidad y el compartir nuestra experiencia en la fotografía, y eso mismo considero que es nuestra misión abrir el espacio para que la magia pueda suceder.
Alain: Witness nace de una gran amistad que se fue forjando con el tiempo, todos sentimos algo muy especial por la fotografía. Cuando decidimos hacer el primer taller, fue todo un reto, el acoplar cuatro estilos diferentes y ver que todo funcionó perfecto, nos animó a seguir trabajando. La idea de trabajar juntos estaba tomando forma, lo demás ya es historia.
Cañibano: Alain, Rikky, Erica y yo somos cuatro amigos a los que les une el amor por la fotografía. Trabajando juntos nos dimos cuenta de que a pesar de tener puntos de vistas diferentes confluimos en el deseo común de reflejar realidades sociales, pero además fomentar el interés en la fotografía de todos aquellos que de alguna forma tenían esas mismas inquietudes. Así nació Witness, un grupo que busca a través de la fotografía hermanar, educar y socializar como testigos de su tiempo.
¿Qué impacto ha tenido Witness Visual Storytellers en la evolución de la fotografía documental en Cuba?
Rikky: En realidad no sabría, ni tampoco creo en lo personal que sea necesario medir el impacto si es que ha habido alguno, el impacto principal es el ofrecer una semana de gozar la fotografía, del disfrutar ser fotógrafos y de entre todos mirar distinto finalizado el taller. El impacto es el saber cómo empoderar las fotografías con historias que inspiren y nos hagan mirar hacia adentro, sin olvidar que, en tres años de hacer este taller, todos acabamos exhaustos de las buenas charlas, de tener nuevos amigos, de no juzgarnos como fotógrafos y de entender que la amistad y la fotografía no son una competencia, son una forma de vivir y de entender que como fotógrafos todos tenemos cabida, pues todos miramos distinto y contamos historias distintas.
Erika: Creo que el impacto es en cada persona. Es un taller intensivo que nos pone en un estado de apertura a nuevos conocimientos, nuevas amistades, nuevas formas de ver, que son aplicables en su fotografía, con su propio estilo, su propia voz, su propia historia ya sea en Cuba o con los extranjeros.
Alain: La realidad del impacto no se puede medir, solo lo veremos con el tiempo, en lo personal creo que nosotros somos los más impactados al final de cada taller.
Cañibano: Hemos realizado cinco talleres y en Cuba se han hecho 3. El método de trabajo que utilizamos permite que exista un intercambio muy fructífero entre fotógrafos cubanos y extranjeros aportando cada uno una visión única a los proyectos que realizan. Creo que con ello la fotografía cubana ha ganado mucho porque, por un lado, los fotógrafos cubanos tienen la oportunidad de recibir clases no solo de fotógrafos cubanos sino también de foráneos, que tienen una obra sólida y reconocida, pero además tienen la oportunidad de compartir y crear de conjunto con fotógrafos de otras latitudes. Todo lo que enriquezca la formación de un artista es, sin dudas, una forma de enriquecer el arte de ese país y la fotografía documental es parte de ello.
¿Por qué es tan importante la cultura cubana en las historias visuales que documentáis en el taller?
Rikky: En lo personal creo que cualquier cultura del mundo es fascinante y la cultura cubana tiene muchos matices e historia universal. Una de las misiones a enseñar en el taller es " llevar a los espectadores a mundos que no conocen a profundidad" Es por esto que con nuevas herramientas y con un grupo tan variado en cuanto a nacionalidades, la cultura cubana es documentada por cada uno de ellos de forma distinta. Cada fotografía y cada historia que los alumnos documentan durante el taller se hace un documento histórico de la cultura cubana de ese día, hora y segundo.
Erika: En general creo que la cultura marca la identidad de cualquier país y es parte de la formación humana que tiene cada persona. Es algo que hace único a cada país y poder fotografiarlo te fuerza a ver y a entender el lugar en el que estás bajo tu propia visión. Como ejercicio durante el taller creo que estas actividades de eventos “masivos” nos permite acceder a toda la gente que está afuera en la calle, es una oportunidad de ver comida, cultura, gente, emociones todo en un mismo lugar. Son días de apertura y como fotógrafa creo que es una oportunidad maravillosa para vivirlo y hacer un registro que genere una memoria en la historia.
Alain: La cultura cubana es una de las más conocidas en el mundo. El cubano es único y sus historias aún mejores, el poder conocer familias cubanas en el interior de sus hogares, te enseña otra Cuba que no sabes que existe. Así dicen los alumnos extranjeros, Cuba es más que música, ron y tabaco.
Cañibano: La cultura cubana es muy rica y a través de los años se ha ¨estigmatizado¨ con la imagen de ron, tabaco y son cuando es mucho más que eso. Tener la oportunidad de profundizar en la sociedad, conocer historias contadas por sus protagonistas y documentarlas es algo que no tiene precio. Con los ejercicios que se hacen en el taller los fotógrafos logran crear proyectos increíbles que reflejan la Cuba real.
¿Cómo seleccionáis a los fotógrafos cubanos que reciben las becas y qué cualidades buscáis en ellos?
Rikky: La selección es un gran reto para todos, ya que la participación de los fotógrafos es cada año mayor. Buscamos gente apasionada principalmente, cada uno de nosotros mira los formatos de aplicación y portafolios de todos los alumnos y hacemos una selección personal, a partir de eso vamos viendo las coincidencias que tenemos y juntos hacemos las decisiones finales. En lo personal es una selección muy compleja ya que a decir verdad la calidad de los trabajos y los motivos por los cuales quieren obtener una beca hacen que la selección sea complicada.
Erika: Cada año es más complicado. Nos hemos dado cuenta que hay fotógrafos muy talentosos en Cuba, y cada año han aparecido más gracias a los propios fotógrafos de otros años que han ido recomendando la experiencia. Buscamos gente con interés en la fotografía documental, que tengan ganas de crecer y aprender.
Alain: Es todo un reto, cada vez más difícil por la gran cantidad de buenos fotógrafos. En lo personal, busco que su trabajo sea inspirador, y se asemeja a lo que hacemos. Teniendo en cuenta lo que vamos a impartir les pueda mejorar su proyecto. Pero esto es mi punto personal. Todos decidimos al final quien es el elegido y damos la oportunidad a la beca.
Cañibano: El proceso de selección de los alumnos nos lo tomamos muy en serio. Buscamos ante todo fotógrafos verdaderamente interesados en crear y para los que la fotografía sea tan importante como lo es para nosotros. Cada profesor hace su selección y luego la analizamos de conjunto. Con las nuevas ediciones del taller se va corriendo la voz y cada año se hace más difícil dada la cantidad de alumnos que se presentan.
¿Qué creéis que diferencia a Witness Visual Storytellers de otros talleres de fotografía?
Rikky: La respuesta rápida sería: Cada taller es distinto simplemente porque cada taller lo dan personas distintas. Me gusta pensar que el taller de Witness te da la oportunidad de conocer la Habana de forma distinta, no a partir de los que los profesores crean, pero a partir de los fotógrafos cubanos que toman el taller junto con los alumnos de otros países. Esa para mi es la cereza del pastel, el que caminamos y miramos la Habana ya Cuba con un cubano a lada caminando con nosotros, eso te hace sentir parte de, te enamoras a cada paso y miras distinto. Y bueno, más allá de los extraordinarios trabajos que hacen los alumnos individualmente y en equipos, las amistades que se hacen son de por vida, e inclusive historias de amor…
Erika: En lo personal creo que es único y muy completo, la combinación de Raul, Rikky y Alain es extraordinaria, aparte de ser grandes fotógrafos son grandes personas y se complementa muy bien el contenido desde aterrizar un proyecto o una idea, trabajarlo en campo, y darle una salida como en estos casos ha sido la exposición del trabajo que se genera durante el taller. Unir a fotógrafos de diferentes partes del mundo bajo una misma pasión y amor por la fotografía ha generado una convivencia muy sana de compartir puntos de vista, de aprendizajes, mucha diversión, y nos hemos convertido en familia.
Alain: Creo que la respuesta a esto, la tienen los alumnos con sus comentarios, al parecer lo estamos haciendo bien, son muchos los halagos que nos hacen y su agradecimiento es único. Estamos creando una comunidad increíble de cubanos y extranjeros más allá de aprender entre todos de fotografía.
Cañibano: Witness es, creo, el primer taller que se hace en Cuba en donde por una semana se realiza un intenso trabajo de campo, se crean equipos entre fotógrafos extranjeros y cubanos culminando con un proyecto que exponen ante todo el grupo. Al año siguiente inauguramos la nueva edición del taller con una exposición colectiva en donde se muestra lo realizado en el taller anterior. Resulta muy emocionante no solo porque siempre se hacen temas diferentes, se presentan profesores invitados diferentes y se crean lazos fuertes que van generando nuevas ideas, nuevos proyectos, nuevas oportunidades. Creo que eso es lo que distingue a Witness de otros workshops
¿Cómo ha evolucionado el taller desde sus inicios hasta esta tercera edición en La Habana Vieja?
Rikky: Creo que no mucho, algo que me ha gustado de este taller es que al tener tantos años de experiencia en el mundo de la fotografía y también en la educación fotográfica, nos ha permitido hacer decisiones acertadas desde el primer taller, es increíble pensar que no hemos tenido que hacer más que muy pequeños ajustes al taller. También reconocer que cada uno de nosotros cuatro aporta y resuelve cosas distintas, y eso lo hace todo más fácil, pues me atrevo a decir que cada uno de nosotros confiamos en el otro con los ojos cerrados y eso hace que las decisiones fluyan de forma orgánica.
Erika: Creo que no ha cambiado mucho, pero siempre intentamos hacerlo mejor, enriquecer la experiencia con nuevos retos, o algún invitado, pero la línea del taller y la misión Witness se mantiene.
Alain: No ha cambiado mucho y creo que tampoco lo hagamos, tenemos una idea clara que funciona y es perfecta .Cada uno tiene un rol distinto, somos un equipo que nos apoyamos entre todos .dicho esto siempre debemos mejorar ,por eso tomamos muy en cuenta las críticas de los alumnos al final del taller.
Cañibano: El taller como formato se ha mantenido más o menos igual. Hemos ganado experiencia en cuanto a organización, pero también nos hemos percatado de que la idea primaria con la que lo concebimos funciona muy bien.
¿Podéis compartir alguna experiencia o momento memorable que hayáis vivido durante el taller?
Rikky: Creo que lo que más me ha impactado es ver las presentaciones finales de los alumnos, en pocos días son distintos, se convierten en otros fotógrafos y al entender que las historias son lo que empoderan a la imagen, el ver cómo se emocionan hasta las lágrimas me hace pensar y saber que vamos por buen camino.
Erika: Para mí, los momentos más memorables es la convivencia en campo. Los más divertidos y especiales de los últimos dos talleres han sido los intentos y negociaciones de alumnos para intentar repetir o meterse en las clases del nuevo taller. Este año principalmente ver 3 generaciones juntas en las prácticas con los 3 modelos diferentes de playeras, compartiendo y documentando fue un sentimiento especial. Ver la comunidad que estamos creando y verlos interactuar algunos de ellos sin haberse conocido anteriormente, pero saben que son Witness y que son familia, que hay confianza y que son parte del mismo proyecto.
Alain: Son muchos momentos, pero ver las 3 generaciones juntas portando las playeras witness en cada una de las actividades fotográficas es impresionante. Pero lo mejor sin dudas son los resultados finales, donde se mezcla, un orgullo de lo creado, con lágrimas por la culminación de una semana increíble.
Cañibano: Con Witness hemos vivido muchas experiencias que nos han marcado como grupo y que han fraguado una unión sana y sólida entre todos los que han participado. Recuerdo con simpatía que en la primera edición que se hizo en Cuba estuvimos en el Rincón para hacer el proyecto sobre San Lázaro. En esa zona no existen casas de renta, pero logramos que una señora nos rentara su casa por 24 horas. Éramos 40 fotógrafos en una pequeña sala y un cuarto. Allí estuvimos toda la madrugada intentando descansar como pudimos. Fue incómodo, pero a la vez lo guardo como una experiencia maravillosa.
¿Qué papel juega la colaboración entre fotógrafos locales e internacionales en el éxito de las narrativas visuales que se desarrollan en el taller?
Rikky: Esa es el alma del taller, lo es todo. Pues hay dos miradas fotográficas de dos personas que se están conociendo por primera vez, pero entonces ambas personas trabajan para la historia y no para ver quien tiene mejores fotos, se desvanece el ego del fotógrafo y es ahí cuando las mejores historias son capturadas por sus cámaras.
Erika: En mi experiencia estoy acostumbrada a trabajar en equipo, salir a fotografiar con más personas creo que en mi opinión lo hace todo mejor, existe un complemento. Hay más ojos, oídos y corazón para poder absorber toda la información que hay en la historia en la que se está trabajando. Te da un mayor entendimiento ya que puedes ver a través de diferentes perspectivas. Especialmente en estos talleres en Cuba la dinámica “Yuma y Asere” permite al cubano mostrar lo que conoce y puede ser rutinario y enseñar de una manera muy íntima su tierra, su cultura y lo maravilloso de la gente, y como extranjero te abre la puerta a una Cuba que no conocerías en un viaje cualquiera, una mirada fresca descubriendo cosas nuevas. Y cuando esas dos miradas se complementan el resultado es una historia más completa.
Alain: La mejor idea del taller, donde aparece la magia, la unión de dos personas al azar los llevamos a un reto único el compartir dos visiones diferentes en base a una historia creo que podemos presumir que no existe en otro taller. Esto es witness ser testigos de algo único.
Cañibano: La colaboración entre fotógrafos locales e internacionales es, como decimos en Cuba, el pollo del arroz con pollo, o sea el alma del taller y lo que lo distingue. La simbiosis que se crea es enriquecedora pues un nacional sabe dónde y como llegar para contar una historia en su país, pero un internacional permite que abran esa puerta aportando ambas visiones diferentes para lograr un objetivo común. Sinceramente el resultado es increíble.
¿Qué queréis transmitir con las exposiciones como la de la segunda edición del taller?
Rikky: Se busca dar salida a sus trabajos, que sean vistos por más personas ya sean locales o extranjeros. El construir un espacio donde sus amigos y familiares puedan ver la evolución de ellos. Al mismo tiempo se hace una declaración que "si no está impresa, no es fotografía." El darles la oportunidad a todos quienes ven la exposición es hacernos más contemplativos en un mundo voraz y veloz. La exposición es un homenaje a su trabajo y a la confianza que nos han otorgado.
Erika: Creo que es la manera de reafirmar que los sueños se pueden convertir en realidad. Ver el resultado de tu esfuerzo y traducir una semana llena de emociones y trabajo duro, comunidad y poderlo mostrar y compartirlo con el resto del mundo, es una forma de cerrar un ciclo y saber que se logró y que todo valió la pena.
Alain: Es el final de un proyecto, una exposición es una de las formas para que las personas vean tu trabajo, es un premio personal para cada fotógrafo es donde el sacrificio toma forma y lo que antes era una imagen digital o un film pasa hacer magia pura lo que llamamos FOTOGRAFÍA.
Cañibano: Una exposición siempre es la oportunidad de que los demás conozcan tu obra. Es un placer ver a las personas admirando, sorprendiéndose o hasta criticando tus fotos. Para nosotros es bien importante que los alumnos vivan eso y que tengan la oportunidad como colofón de un proyecto creado, sufrido y amado que lo vean sobre una pared siendo disfrutado por todos.
¿Qué planes tenéis para el futuro de Witness Visual Storytellers y cómo pensáis seguir apoyando la fotografía documental?
Rikky: Es un secreto, stay tuned…
Erika: Hay muchos sueños por cumplir y queremos que siga creciendo la familia Witness.
Alain: Lo que antes era un sueño, hoy es realidad. YA ESTO NO LO PARA NI DIOS. Se vienen cosas.
Cañibano: Seguir creciendo e inspirando. Witness es ya una gran familia.
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