Este bosque de plástico no solo habla del medio ambiente, sino también de nuestra forma de habitar las ciudades, nuestras casas y hasta nuestros propios “paisajes interiores”. Florestania nos recuerda que el cambio empieza por preguntarnos cómo consumimos, qué desechamos y qué queremos proteger.
¿Por qué se llama Florestania?
El nombre combina las palabras portuguesas para “bosque” (floresta) y “pertenencia” o “ciudadanía” (cidadania). Fue acuñado por el activista indígena brasileño Ailton Krenak, quien nos llama a “reforestar la imaginación” para sanar la Tierra.
Mucho más que un taller técnico
Florestania no es solo un lugar donde se transforma plástico en arte. Es un espacio de encuentro donde se habla de sostenibilidad, reciclaje, movilidad o el Amazonas, mientras se experimenta con técnicas como la trituración manual, el moldeo por inyección o la escultura con calor. Otras actividades exploran la recolección urbana de plantas, la herbolaria ancestral y la regeneración ecológica.
Todo bajo la guía de la artista Mary Maggic, Max Scheidl, Leon Thomas y Sofia Zorzi, quienes no solo enseñan a reciclar, sino que también nos invitan a cuestionar nuestra relación con la naturaleza.
Mary Maggic: pertenecer a un bosque, incluso viviendo en la ciudad
Charlamos con Mary, quien explicó el origen del proyecto: “Florestania surge de preguntarme cómo la gente en un paisaje urbano puede sentirse responsable por un bosque que está muy lejos, pero conectado con nosotros a través del clima. Pasé un tiempo en el Amazonas y ahí entendí que todo está vinculado.
En los talleres usamos plásticos como PET y HDPE, porque son seguros. Evitamos el PVC, que es tóxico. Aunque trabajamos con residuos, el mensaje no es solo ambiental: es sobre imaginar cómo podemos pertenecer a un bosque, incluso viviendo en la ciudad”, dijo Mary Maggic.
Max Scheidl, de Fantoplast, explica el proceso
Max Scheidl, diseñador e impulsor del proyecto desde Fantoplast, explica que el trabajo con los plásticos pasa por varias estaciones, con distintos niveles de dificultad manual: “Primero se lava el material para quitar restos de alimentos, luego se tritura en una especie de molino y se convierte en pequeños fragmentos. Después, dependiendo del método, se inyecta en moldes, se calienta para esculpirlo o se cortan paneles con láser para obtener otras formas. Así, cualquiera puede participar, desde tareas sencillas hasta trabajos más complejos”, afirmó Scheidl.
Una instalación que ayuda a cuidar bosques reales
Cuando el bosque de plástico esté completo, algunas piezas serán subastadas para recaudar fondos destinados a proyectos locales e internacionales de protección de ecosistemas forestales. Así, la basura urbana se convierte en nuevas alianzas con la Tierra.
¿Dónde y cuándo?
Puedes visitar Florestania im Dritten hasta el 6 de septiembre de 2025, todos los sábados de 13 a 17 horas, en los DOCKS del Village im Dritten (Landstraßer Gürtel / Adolf-Blamauer-Gasse, Viena). La participación es gratuita.
Más información en www.florestania.at y en Instagram: @florestania.imdritten
Más Información:
https://florestania.at