«La energía es la base de todo desarrollo. Sin energía no hay hospitales, no hay fábricas, no hay digitalización ni educación», subrayó Müller durante su intervención en el Centro Internacional de Viena.
El Director General advirtió que las emisiones globales de CO2 continúan en aumento, que se espera un incremento de entre el 50% y el 70% en la demanda energética mundial para 2050, y que aún el 80% de la energía producida proviene de fuentes fósiles.
«La gran pregunta es: ¿cómo podemos desacoplar el crecimiento económico —tan necesario especialmente en los países en desarrollo— del incremento de las emisiones?», planteó Müller. Además, destacó el papel clave del hidrógeno, las energías renovables y las tecnologías avanzadas, insistiendo en que el financiamiento debe ser más accesible, asequible y justo, sobre todo para las economías emergentes.
Camino hacia un Pacto Global por la Industrialización Verde
Durante el diálogo, Müller delineó las bases del futuro Pacto Global por la Industrialización Verde, que se lanzará este año en la COP30 en Belém, Brasil.
El Pacto se estructurará sobre cuatro pilares fundamentales:
Finanzas: movilizar inversiones para proyectos de industrialización verde, reducir riesgos y atraer más capital privado.
Tecnología e innovación: acelerar el desarrollo y la difusión de tecnologías industriales bajas en carbono.
Personas: dotar a la fuerza laboral del futuro con las habilidades necesarias para contribuir activamente a una industria verde.
Cadenas de suministro limpias y resilientes: construir redes productivas más sostenibles y diversificadas para tecnologías limpias.
Más que un desafío, una oportunidad global
Müller subrayó que la industrialización verde no es solo un reto, sino también una oportunidad única para redefinir el crecimiento económico:
«No se trata de un sueño lejano. Es nuestra oportunidad hoy. Es el motor que puede impulsar un crecimiento económico desvinculado de las emisiones», afirmó.
Asimismo, recordó que 800 millones de personas en el mundo todavía carecen de acceso a electricidad, y que solo el 3% de la inversión global en energías renovables se dirige a países en desarrollo.
«No nos faltan conocimientos ni tecnologías. Lo que falta es voluntad política para actuar ahora y una mejor coordinación entre políticas, sectores y fronteras», advirtió.
ONUDI, un socio técnico para el cambio
Finalmente, el Director General destacó el papel de la ONUDI como socio técnico para impulsar una industrialización limpia, respaldada por décadas de experiencia en políticas industriales, soluciones concretas sobre el terreno y una amplia red global de oficinas. Además, anunció el lanzamiento del estudio «UNIDO Energy Foresight 2050», que muestra cómo las tecnologías emergentes pueden revolucionar la industria y acelerar la transición energética.
Juntos podemos construir un mundo más sostenible y justo para todos. Seamos optimistas»
— Gerd Müller.
No deje de seguir mañana el segundo día del Global Green Industrialization Dialogue (#GGID), que será transmitido en línea.
Consulte el enlace para el Day 2: https://webtv.un.org/en/asset/k11/k1109fybd7