Lo que comenzó como un panel técnico sobre cannabis medicinal terminó convirtiéndose en uno de los momentos más emotivos de la semana en la 69ª sesión de la Comisión de Estupefacientes de Naciones Unidas (CND) en Viena. Entre testimonios personales, recuerdos de pacientes fallecidos y experiencias de familias que encontraron alivio fuera de los canales tradicionales de la medicina, la discusión sobre el cannabis rico en CBD dejó de ser un debate abstracto sobre regulación para convertirse en una pregunta mucho más incómoda: qué ocurre cuando las políticas públicas no llegan a tiempo para quienes sufren.
El evento, titulado “CBD-Rich Cannabis: Policy and Patient Experience”, fue organizado por la Multidisciplinary Association for Psychedelic Studies (MAPS) con el apoyo de varias organizaciones internacionales, entre ellas la European Coalition for Just and Effective Drug Policies (ENCOD), Fields of Green for All, la Law Enforcement Action Partnership y el Veterans Action Council.
Uno de los momentos más impactantes llegó con el testimonio del investigador y defensor de pacientes Forrest Hurd, fundador de la red Caladrius, quien relató la historia de su hijo Silas, diagnosticado con una forma grave de epilepsia infantil. Según explicó, tras años de tratamientos fallidos y miles de convulsiones mensuales, la familia encontró alivio gracias a terapias basadas en cannabinoides desarrolladas en colaboración con cultivadores y especialistas.
Hurd subrayó que muchas familias se ven obligadas a buscar soluciones fuera de los sistemas médicos tradicionales cuando las políticas públicas limitan el acceso a tratamientos potencialmente útiles. En su intervención recordó que, en muchos casos graves, el CBD aislado no resulta suficiente y que algunos pacientes necesitan combinaciones más amplias de cannabinoides presentes en la planta.
Durante el panel también se recordó la figura del cultivador y activista Wade Laughter, conocido por su trabajo con pacientes y por su contribución al desarrollo de variedades de cannabis ricas en CBD utilizadas con fines terapéuticos.
En la parte dedicada al marco jurídico internacional intervino Pavel Pachta, experto en regulación de drogas y exfuncionario del sistema internacional de control de estupefacientes. Pachta explicó que la interpretación de los tratados internacionales ha evolucionado en los últimos años y que los Estados disponen de margen para desarrollar marcos regulatorios que permitan el acceso al cannabis con fines médicos.
Según señaló, las convenciones internacionales no impiden el uso del cannabis para tratamientos médicos, siempre que exista un sistema de control adecuado.
El panel concluyó con un llamado a los Estados miembros para que las futuras regulaciones sobre cannabinoides reflejen la realidad clínica de los pacientes. Los participantes advirtieron que políticas demasiado restrictivas pueden reducir las opciones terapéuticas disponibles y dejar sin tratamiento a quienes sufren enfermedades graves.
Más allá de los aspectos técnicos y legales, el encuentro dejó un mensaje repetido por varios participantes: la compasión no debería quedarse en el discurso político, sino traducirse en políticas concretas que permitan aliviar el sufrimiento de los pacientes.
Claves del debate sobre cannabis medicinal
• Expertos y pacientes alertaron sobre los efectos de políticas demasiado restrictivas sobre el acceso al cannabis medicinal.
• El CBD aislado no siempre resulta suficiente para tratar enfermedades complejas como epilepsias severas.
• Algunos tratamientos requieren combinaciones de cannabinoides presentes en la planta completa.
• Expertos recordaron que los tratados internacionales permiten el uso del cannabis con fines médicos.
• Los participantes pidieron regulaciones basadas en evidencia científica y en la experiencia de pacientes.