El panel de alto nivel “Turning the tide: from commitment to action” analizó el crecimiento y la creciente complejidad del fraude financiero, que según INTERPOL se sitúa ya entre los delitos más amenazantes a nivel mundial, junto al narcotráfico y el lavado de dinero.
De acuerdo con la segunda Evaluación Global de Amenazas de Fraude Financiero de INTERPOL, los tipos de fraude más comunes en todas las regiones incluyen el compromiso de correos electrónicos empresariales, fraude de inversión, suplantación de identidad, fraude romántico y sextorsión, así como redes organizadas de centros de estafa.
Los datos presentados en el summit muestran además la magnitud del problema:
• Un aumento del 54 % en las notificaciones relacionadas con fraude emitidas por países miembros de INTERPOL.
• Más de 1.500 casos de fraude apoyados por INTERPOL, con pérdidas reportadas de 1.100 millones de euros.
El comisario europeo Magnus Brunner subrayó que la respuesta debe basarse en reglas más sólidas, cooperación con las plataformas digitales y el fortalecimiento de las capacidades de las fuerzas del orden. Destacó además la necesidad de mecanismos de cooperación más sistemáticos entre países y anunció avances en el plan de acción europeo contra el fraude digital.
Candice Welsch, de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), subrayó que el fraude debe entenderse cada vez más como una forma de delincuencia organizada transnacional y que, por lo tanto, es necesaria una cooperación internacional amplia, así como asistencia técnica para los Estados.
El ministro británico Lord Hanson insistió en la importancia del liderazgo político y la cooperación con el sector privado, señalando que gobiernos, empresas tecnológicas y fuerzas de seguridad deben trabajar juntos para cerrar brechas que permiten a los criminales operar en línea. También destacó la necesidad de mejorar la atención a las víctimas y los sistemas de reporte de fraude.
Desde Francia, Marie-Pierre Vedrenne enfatizó el papel clave de la cooperación policial y judicial internacional, así como la adaptación de la legislación frente a nuevas formas de fraude digital. Francia también anunció que el tema ocupará un lugar central en su próxima presidencia del G7.
El secretario general de INTERPOL, Valdecy Urquiza, alertó sobre los desafíos que enfrentan las autoridades, incluyendo la creciente complejidad de las investigaciones, el uso de inteligencia artificial por redes criminales y la rapidez de los pagos digitales transfronterizos.
Por su parte, Candice Welsh, de UNODC, advirtió que el fraude debe abordarse como una forma de crimen organizado transnacional, estrechamente vinculada con el cibercrimen, el lavado de dinero y otras actividades delictivas.
Los participantes coincidieron en que la respuesta global debe centrarse en cinco prioridades: reconocer y criminalizar el fraude, mejorar el intercambio de información, fortalecer la aplicación de la ley y la justicia penal, cooperar con todos los actores relevantes y proteger a las víctimas.
Además del análisis de la amenaza, en la mesa redonda también se destacaron medidas concretas. Entre ellas figuran, en particular, el refuerzo del intercambio internacional de información, una mayor implicación de las plataformas digitales, medidas específicas para interrumpir los flujos financieros y la mejora de los instrumentos de investigación y persecución penal. Asimismo, se subrayaron la prevención, la sensibilización y la protección de las víctimas como elementos fundamentales de una estrategia global eficaz.