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Sábado, 08 Diciembre 2018 09:06

Óscar Cueto: conversando con Wittgenstein

Escrito por Sandra Lamas-Barajas, MA
Óscar Cueto en su estudio das weisse haus. (Foto: Sandra Lamas-Barajas, MA)

El artista mexicano Óscar Cueto nos recibe en su estudio das weisse haus ubicado en el primer distrito vienés. El inmueble, localizado en el Hegelgasse, es un espacio creativo donde trabajan y conviven artistas de todo el mundo. El artista nos abre las puertas y nos muestra algunas maquetas y publicaciones sobre su obra. Hace tan sólo unos días, se inauguraba su más reciente exposición colectiva: WITTGENSTEIN 1918 – 2018, en torno al célebre pensador austriaco.

Óscar Cueto es un artista multidisciplinar, su obra explora las posibilidades expresivas tanto de la pintura, la animación, el performance y la videoinstalación. En su currículo no solo figuran exposiciones individuales y colectivas en museos y galerías de EE.UU., España, México y Austria; sino reconocimientos y premios internacionales. Luego de una residencia artística en Salzburgo, el artista decidió establecerse en Viena, donde tuvimos la oportunidad de entrevistarlo.

Como artista has utilizado una gran cantidad de técnicas y medios audiovisuales. Frente a esta diversidad de formas, ¿existe un tema recurrente que encontremos a lo largo de tu obra?
Sí, definitivamente. Trabajo mucho el Storytelling con el fin de crear narrativas paralelas. Para mí es muy claro que existe una narrativa homogénea que ha sido contada de manera oficial, es decir, la historia. Por eso, creo que es importante que se cuenten narrativas desde perspectivas que no pertenecen a la oficial.

Es posible percibir una crítica social en tu obra, ¿cuál es el mensaje que quieres transmitir en este ámbito?
Primero que nada creo que es generacional. Por ejemplo, tengo un compañero muy joven de España aquí en la casa, él me platica que para su generación ya no hay esperanza, pues creció en un sistema que ha visto cómo evoluciona, pero no hay manera de derrotarlo: el capitalismo. Él nació con el capitalismo y el neoliberalismo y nunca vio un cambio. Para mi generación fue diferente, yo presencié el nacimiento del neoliberalismo y al mismo tiempo, ese mismo día, vi surgir una guerrilla en México. Entonces para mí todavía es posible un cambio. Por eso creo que mi obra está socialmente comprometida, al igual que la de muchos mexicanos y latinoamericanos de mi generación, así como la de gente en países que sufren el postcolonialismo. Lo que intento es eso, tratar de crear narrativas paralelas y reflexionar sobre los conceptos de historicidad y de identidad.

“Gespräche mit Wittgenstein” de Óscar Cueto. En la Haus Wittgenstein hasta el 09/01/2019. (Foto: Sandra Lamas-Barajas MA)
“Gespräche mit Wittgenstein” de Óscar Cueto. En la Haus Wittgenstein hasta el 09/01/2019. (Foto: Sandra Lamas-Barajas MA)

Tu trabajo posee un tono humorístico y satírico, ¿qué papel juega el humor en tu obra?
Es uno de los ejes centrales de mi obra, es como la columna vertebral o como una estructura que se articula desde diferentes ángulos. Uno de los ángulos de esta estructura es el humor, porque creo que con humor se puede hablar de cosas súper inteligentes pero de una manera no tan seria. Además de que tiene un gancho que a mí me interesa utilizar, pues me gusta el contacto con la gente y que la gente lo entienda.

Háblanos de tu más reciente exposición colectiva en la Haus Wittgenstein, donde presentaste la videoinstalación “Gespräche mit Wittgenstein/Conversaciones con Wittgenstein”.
La videoinstalación parte de un texto que escribí en mi primera visita a Austria. Yo estaba muy interesado en Wittgenstein, que es un filósofo del lenguaje, uno de los más importantes filósofos mundiales y quizá el más famoso de Austria. El texto es una serie de conversaciones telefónicas entre Wittgenstein y un hombre que tiene síndrome de Tourette. Es un compulsivo nervioso. Las personas que sufren este síndrome, no pueden dejar de insultar y a veces tienen movimientos involuntarios. En la pieza, Wittgenstein no deja de llamarle a una persona que tiene un lenguaje diferente. Entonces, hablar de un filósofo del lenguaje y de un hombre que no puede hablar, no es otra cosa que mostrar la relación entre centro y periferia, esa relación imposible donde hay dos tipos de lenguaje.

¿Qué influencia ha tenido el pensamiento de Wittgenstein sobre tu obra?
Sí, fue muy específico por qué Wittgenstein. Por una parte fue el primero que dijo que cómo piensas es cómo hablas. Es decir, lo que no puedes nombrar no existe. Desde mi punto de vista es una versión muy limitada del mundo porque, ¿qué sucede con lo que no pasa por el filtro del lenguaje? Con lo que sentimos en el estómago, en el corazón. Creo que es algo que los europeos han olvidado un poco, especialmente desde la ilustración, pero saben que existe. De otro modo no se acercarían a cosas chámanicas. Por otro lado, Wittgenstein es el padre de la filosofía científica que fue retomada por los americanos, lo cual no es otra cosa que una filosofía totalmente cerebral que no tiene ningún tipo de crítica ni emoción y que encaja perfectamente con el sistema económico, que lo único que hace es producirse a sí mismo. Es una filosofía que realmente no hace ninguna pregunta social o emocional, sino solamente científica.

Luego de varios años radicando en el país, ¿podemos encontrar una diferencia entre tu obra antes y después de Austria?
Sí, siempre he tenido una relación amor-odio respecto en relación al centro, a occidente. Creo que antes era más amor que odio y ahora es al revés, no es que sea de odio, sencillamente ya no me encanta. Vine aquí para desencantarme, en realidad. Todo me parece ya un poco viejo y aburrido. Creo que Europa desde hace un tiempo ya no sabe qué es el arte, el arte se está haciendo hoy en día en muchos otros lados. No sé cómo sea en otras áreas, pero hace algún tiempo dejaron de innovar, por lo menos en las artes y la filosofía que yo conozco. Ya no hay más allá.

Por último, ¿qué proyectos te encuentras preparando?
Tengo una exposición en enero, en una ciudad pequeña llamada Retz. Voy a hacer una instalación interactiva. Estoy utilizando otros métodos de trabajo aquí en Austria. La idea es conectar lo más posible con la gente y que se involucre. Es una instalación interactiva donde la gente tiene que inflar un puño alzado rojo, se llama “Revolución portátil” y la idea es que todos tienen que contribuir. Aunque es una perspectiva irónica, pues se infla y se desinfla y además está todo muy improvisado, pues es de un plástico muy barato. Después viene lo de MUME (Museo Mexicano) que no es tanto como una obra propia, sino una instalación en donde se delega la parte creativa a los que vienen. Lo que estoy haciendo es invitar curadores, voy a invitar cuatro curadores por año y ellos van a traer artistas a su vez, quienes expondrán aquí en el estudio.

Página web: www.oscarcueto.com

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