«La Librería» de Amalia Hernández alimentó un buen tiempo mis lecturas, pero cerró sus puertas apenas pasada la plaga de la COVID-19. Por suerte, gran parte de sus libros fueron a ocupar un rinconcito en la librería «Tiempo Nuevo». De esta manera empecé a frecuentar este nuevo espacio en busca de novedades literarias en castellano. Esta hermosa librería en cooperación con el LAI (LateinAmerikanisches Institut) impulsaba también un «Círculo de Lectura» al que asistí en dos o tres oportunidades.
Alice Leniston-Bohdal después de estudiar idiomas y ciencias políticas trabajó en una institución gubernamental, viajó por diversos países latinoamericanos donde descubrió la variedad de sus literaturas. Hasta que en 1998 inició la hermosa aventura de inaugurar «Tiempo», la primera librería-café de Austria. Aquí cobraron vida conciertos, lecturas, charlas y se convirtió en lugar de encuentro para quienes cultivaban diversos idiomas, especialmente el castellano. En diciembre del 2007 «Tiempo» se convirtió en «Tiempo Nuevo».
Una tarde, tras una breve conversación con Alice, le propuse organizar presentaciones de libros en español y le conté mi experiencia de la Tertulia Literaria La Ambulante de Colonia (Alemania). Aceptó sin pensarlo. Después de algunos eventos, surgió la idea de continuar con el proyecto que llamamos «Salón Vienés», siempre con el auspicio del LAI. A este proyecto se sumaron Rayen Cornejo Torres y Julio Mendívil y también músicos como Sebastián Sciaraffia, Max León Gutiérrez y Gonzalo Manrique, Pedro Hernández, Chirstiam Jurado, entre otros, que colaboraron de una manera entusiasta.
Cuando todo marchaba sobre rieles, un día a mediados de noviembre del 2025 nos llegó la sorpresiva noticia a través de un correo electrónico. Alice anunciaba el cierre definitivo de «Tiempo Nuevo» para la segunda semana de enero de 2026. Al parecer, las bajas ventas de los últimos meses del 2025 y la gentrificación apagaron un foco de cultura después de veintiocho años. Fue realmente una triste noticia. «Han sido -me contó una amiga-, casi tres décadas extraordinarias de tertulias acompañadas de vino, café y la esmerada atención de sus inteligentes anfitrionas, amantes de los libros, que recomendaban novedades y hallazgos literarios.
Cada vez que buscaba un libro, haga frío, esté lloviendo o nevando, pasé por la librería, me sentaba en una de sus mesas pequeñas y me entretenía revisando las recientes publicaciones, y luego compraba los libros que quería leer, quizás a veces demasiados. La última vez que visité sus ambientes, las mesas aún mostraban las últimas novedades de los grandes grupos editoriales y de los sellos independientes de Latinoamérica y España. Sin duda, una librería marca el mapa literario de la ciudad, y eso se notó en la «farewall-party» del 18 de diciembre con la masiva presencia de viejos clientes y amigos. Fiesta de despedida amenizada por el «Suddem Jam Trio» bajo el eslogan Wie sagen danke! ¡Gracias! Farewell! Alice se escurría entre los asistentes y en su sonrisa se leía un «nos vamos tristes, pero satisfechas»
Cada cliente o visitante llevará también en sus recuerdos una anécdota, noches de aforo completo cuando se presentaba uno de sus autores favoritos, los estantes predominantes con libros en alemán, de la sección dedicada a literatura infantil y juvenil, a la novela gráfica, al teatro y a la poesía. En mi memoria llevo la esquina con los libros de autores de Nuestra América. Era un espacio agradable, con toda comodidad podíamos acercarnos a los libros, no existían torres inalcanzables.
«Tiempo Nuevo» bajó sus párpados de papel, y los libros, huérfanos de manos, guardan en silencio las voces que un día encendieron la imaginación en el barrio del segundo distrito de Viena. Se apagó una lámpara de tinta, ahora queda el eco de páginas que el viento seguirá leyendo en secreto. Cerró «Tiempo Nuevo» y los estantes ya no respiran la presencia de sus lectores, sus palabras caminan entre mis laberintos y yo pierdo un latido.
(Estamos ahora en busca de local para continuar con el «Salón vienés»)