Viena lleva siglos siendo un cruce de caminos. Fue el centro del Imperio Habsburgo y durante generaciones conectó naciones y culturas. Esa vocación intercultural, dice Josipa Palac, presidenta y fundadora de la International Cultural Diversity Organization (ICDO), sigue viva hoy: “En Viena se puede conocer gente de tantos lugares distintos, se puede ir a restaurantes diferentes, en un momento estás de repente en Francia", cuenta sobre una ciudad que, además, alberga la sede de la ONU y de la OSCE, lo que convierte a esta ciudad en una plataforma natural para el trabajo de incidencia que hace ICDO como organización acreditada ante las Naciones Unidas.
Palac, oriunda de Zagreb y formada en Viena, lleva nueve años al frente de una organización que nació de manera fortuita . Todo comenzó con un festival y una orquesta de más de 60 músicos de distintas partes del mundo, organizados en Cinque Terre, Italia. Lo que iba a ser un proyecto puntual con personas migrantes terminó abriendo una puerta que ICDO no ha dejado de cruzar desde entonces.
De Bosnia a Yucatán: proyectos que nacen de la injusticia
Uno de los primeros grandes proyectos de la organización llevó a estudiantes de tres etnicidades distintas de Bosnia y Herzegovina —un país donde la reconciliación posguerra sigue siendo una tarea pendiente— a trabajar juntos en talleres y paneles sobre familias multiculturales, corrupción y sesgos en los medios. Los mejores ensayos y obras de arte de esos estudiantes terminaron expuestos en la sede de la ONU en Viena.
Pero es quizás el trabajo con comunidades indígenas lo que mejor define la filosofía de ICDO. Todo comenzó con un viaje turístico a Tulum, México, donde Palac y su equipo notaron que la población maya ocupaba los puestos peor pagados del sector turístico. Cuando se acercaron a las comunidades esperando que el problema central fuera económico, la respuesta los sorprendió: lo que más pesaba no era la falta de financiamiento, sino la mala representación, local e internacional. "No queremos que nos vean como gente medio desnuda corriendo por la selva, tenemos cultura y tenemos mucho que mostrar”. A partir de ahí, el proyecto cambió de rumbo: exposiciones de arte, talleres, una cena de gala para conectar a la comunidad maya con actores clave, y becas para estudiantes.
De ese vínculo surgió también un proyecto singular apoyado por Disney, centrado en la abeja melipona, una abeja sin aguijón endémica de la península de Yucatán, sagrada para el pueblo maya y clave para la biodiversidad local. Reforestando las plantas que esta abeja poliniza, ICDO conecta, según explica Palac, la protección de la biodiversidad con la de la diversidad cultural: "son cosas que están conectadas".
De la ayuda humanitaria a la fiesta de la interculturalidad
La pandemia y las dos guerras recientes en Europa obligaron a la organización a asumir un rol humanitario de beneficencia y apoyo a causas que lo necesitaban. Durante el COVID-19 llevaron ayuda sanitaria a comunidades indígenas que habían perdido su empleo en el sector turístico. Tras los terremotos en Croacia, donaron una cama de hospital para el área pediátrica de un hospital afectado y ayudaron a reconstruir una vivienda. Y cuando empezó la guerra en Ucrania, ICDO , junto con voluntarios y organizaciones pequeñas que llegaron al terreno antes que las grandes organizaciones, trasladó a más de 6.000 mujeres y niños hasta distintos puntos de Europa, conectando a familias austriacas y ucranianas según intereses compartidos, y acompañando caso por caso, con lo que Palac describe como un trabajo profundamente agotador desde el punto de vista emocional pero enriquecedor para el alma.
Es en ese cruce entre lo humanitario y lo cultural donde nace "Long Nights of Interculturality", el festival anual que ICDO celebra cada septiembre en Viena desde hace ocho ediciones. Este año el programa incluyó un panel sobre pertenencia "Belonging Across Borders” en el Centro Cultural de Azerbaiyán, y una exposición de arte en la galería del Instituto Yunus Emre con obras de artistas de Colombia, México, Guatemala, Costa de Marfil y Filipinas, entre ellos el asesor artístico Norlito Meimban, exanimador de Disney, y la artista marfileña Natu. Este año, además, con el apoyo de AC Art & Culture, se incorpora la venta de láminas de las obras, para hacer el arte más accesible y, de paso, financiar tanto a los artistas como los proyectos de la organización.
Costumes of the World: el corazón del festival
El punto culminante llega el viernes, con "Costumes of the World" en el Ayuntamiento vienés, que Palac compara con "un salon al estilo de Harry Potter" por la magia del escenario. Este año participan cerca de 400 personas de 32 países: desde Bethy de la Cruz, que organizó el viaje de un grupo de niños desde Perú con una danza tradicional que prepararon durante todo el año, hasta un chamán indígena de Paraguay que realizará un ritual sorpresa, pasando por la danza de tijeras peruana, artistas de Burkina Faso, Turquía y Azerbaiyán, y la comunidad croata de Burgenland, que conserva su lengua desde que llegó a la región en el siglo XVI.
Un lugar especial lo ocupa este año la delegación de la embajada de Afganistán, que presentará trajes tradicionales femeninos de colores vivos. Para Palac es una forma de combatir el prejuicio: "cuando mencionas Afganistán solo piensas en los talibanes, en las burkas, pero los trajes tradicionales afganos son de colores muy vivos". El festival se completa con 25 puestos gastronómicos, entre los que se podrá encontrar mojitos cubanos, cata de vinos chilenos, dulces azerbaiyanos, baklava turco, y el sábado, un ciclo de cortometrajes y documentales disponible en el canal de YouTube de ICDO.
Un trabajo hecho de pasión
Detrás de cada proyecto, insiste Palac, hay un pequeño equipo internacional, de Canadá, Alemania, México, Suecia, Austria, sostenido en gran parte por voluntarios y pasantes. Los últimos dos años fueron particularmente duros para ella, marcados por la pérdida de un familiar y por problemas de salud propios, pero el festival nunca se detuvo. "Sentimos que teníamos a tanta gente involucrada que sería una pena que no sucediera", explica. Según lo relatado por la entrevistada los planes a futuro de ICDO son: buscar financiamiento para seguir trabajando con comunidades indígenas y para transmitir su conocimiento sobre prácticas sostenibles a la juventud europea. Todo, dice Palac, parte de la misma convicción: que la diversidad cultural y del medio ambiente, es algo que hay que cuidar, y que el bien que se hace en cualquier rincón del planeta, tarde o temprano, nos toca a todos.