Nos recibieron con café y buenas noticias. Pero antes de entrar en materia, Eva Sangiorgi, la directora artística del festival, tomó la palabra para dar la bienvenida a los asistentes. Con esa cercanía que la caracteriza, nos recordó que la Viennale no es solo un festival, es una familia que crece cada año. Y se notaba en su voz: hablaba de las películas como si hablara de viejos amigos, con la misma emoción que nosotros sentimos al escucharla.
La 64ª edición ya tiene fecha: del 22 de octubre al 3 de noviembre. Pero lo que realmente nos hizo sonreír fue conocer el cartel de este año. Una ballena. Pero no una cualquiera: una ilustración japonesa del siglo XVIII que parece un dibujo científico pero es, en realidad, un poema visual. Nos contaron que en ese libro, por primera vez, se sugería que la ballena no es un pez, sino un mamífero. Esa mezcla de razón y fantasía, de anatomía y mito, es justo lo que la Viennale quiere transmitir este año: que el cine también vive en esa frontera.
Primeros títulos que despiertan curiosidad
La programación completa todavía se hará esperar, pero ya conocemos algunos de los títulos que pasarán por la Viennale. Entre ellos está Everytime, de Sandra Wollner, con Birgit Minichmayr, Das geträumte Abenteuer, de Valeska Grisebach y Wiener Blues: The Loneliest Man in Town, de Tizza Covi y Rainer Frimmel. Especial atención merece también Die Blutgräfin, de Ulrike Ottinger, protagonizada por Isabelle Huppert, cuya visita a Viena está prevista durante el festival. A ellos se suman nuevos trabajos de cineastas como Angela Schanelec, Volker Schlöndorff, James Gray y Ryusuke Hamaguchi.
Robert Aldrich, el gran protagonista de la retrospectiva
Lo que más nos emocionó: la retrospectiva de Robert Aldrich. Quizás su nombre no sea tan popular como el de otros directores, pero sus películas son leyenda. Hablamos de ¿Qué fue de Baby Jane?, Los doce del patíbulo, Kiss me deadly. Un cineasta que siempre fue un rebelde: rompió con su familia conservadora, apoyó a los perseguidos por el macartismo y coló mensajes subversivos en las grandes producciones de Hollywood. Ver su obra casi completa, y en copias de celuloide, es un regalo que pocos festivales pueden ofrecer.
Pero más allá de las películas, lo que nos llevamos de esta previa es la sensación de que la Viennale es un festival con alma. Eva lo dijo bien claro: quieren atraer a un público joven, diverso, que quiera no solo ver cine, sino también conversar, encontrarse y emocionarse juntos.
Ferien-Abo de la Viennale para jóvenes
Y ese deseo de acercar la Viennale a nuevas generaciones no se queda solo en palabras. Este año se estrena un Ferien-Abo para jóvenes a partir de 14 años. Cuatro películas en cuatro días por 20 euros. Además, regresa la Viennale Zentrale, esta vez al histórico Funkhaus de la Argentinierstraße, que durante el festival se convertirá en un punto de encuentro con conversaciones, masterclasses, conciertos, debates y fiestas. Porque la Viennale quiere que el cine continúe también cuando se encienden las luces de la sala.
Así que ya saben: si están en Viena en otoño, o si tienen un viaje pendiente, esta cita es obligada. Nosotros ya estamos contando los días.
---
www.viennale.at
Vienna International
Film Festival
22. Okt–3. Nov 2026