La misa solemne en español fue presidida por el sacerdote mexicano Jorge Francisco Curiel Rojas y reunió a fieles de diversos países, representantes diplomáticos, grupos religiosos y familias. La liturgia estuvo enriquecida con música tradicional, incluyendo cantos marianos y piezas interpretadas al estilo mariachi, llenando la catedral de emoción, color y fervor popular.
Además de la celebración litúrgica, el cardenal Christoph Schönborn recordó en el contexto del Guadalupe-Tag que María es una figura acogedora para todas las culturas.
En una columna de opinión publicada el mismo 12 de diciembre, él subrayó que María “habla todos los idiomas” y “está en casa en todas las culturas” porque lleva a todos en su corazón, resaltando así la universalidad del mensaje guadalupano y su cercanía al espíritu navideño que ya se aproxima.
La presencia de la Virgen de Guadalupe en el corazón de Viena fue vivida como un signo de unidad, fe y reconocimiento cultural, rque refleja la diversidad de la Iglesia en Austria y el valor de nuestras tradiciones latinoamericanas compartidas a miles de kilómetros de su origen. Esta celebración fue para muchos asistentes un hecho de identidad, un puente entre América Latina y Europa, entre la fe y la cultura que nos une.